Todo el mundo tiene un sueño, o muchos sueños; sueños pequeños, sueños grandes;
Lo normal es que los sueños se queden en eso: sueños; pero hay ocasiones en que se vuelven realidad, como ocurrió elviernes 9 de Septiembre en el concierto de X Japan.
Corría el año 2000 cuando con algunos amigos nos juntamos a ver un video de uno de los conciertos de X Japan, Mientras tatareábamos los temas y comentábamos las interpretaciones, surgió aquella frase fatídica que todo fan del grupo tenia en la cabeza, pero que toma un sabor distinto una vez dicha en voz alta: “Y pensar que nunca los vamos a ver en vivo…”. Los cambios en los rostros y el silencio momentáneo que vinieron a continuación daban cuenta de la obviedad de lo dicho. La banda se había disuelto hacia 3 (1997) años y hacia 2 años (1998) que su guitarrista estrella había muerto; las posibilidades de verlos eran nulas.
Para las generaciones que alcanzamos a vivir la época en que casi no había conciertos internacionales en Chile, y la emoción por ver a un artista era extrema, el viernes 9 de septiembre fue una fecha llena de reminiscencias y de exquisita nostalgia. Y para los fans de X Japan en general, que esperaron a su banda por años (algunos más de la mitad de su vida), fue simplemente impagable.
Antes del concierto ya se sentía el entusiasmo; algunos fans abnegados llegaron un par de días antes a dormir a la salida del Teatro Caupolicán, mientras que el grueso de la concurrencia llegó lo más temprano posible el mismo viernes. Camarógrafos traídos por la banda grababan la fiesta que existía en la fila para entrar, donde la tónica eran los gritos de “We are… X!”, a la vez que hacían entrevistas a los asistentes para el DVD de la gira mundial que el grupo tiene anunciado; por otro lado unas fanáticas japonesas que viajan siguiendo la gira del grupo, se robaban la película con sus irreverentes trajes,
Todo dentro de un ambiente de efervescencia y ansias, donde abundaban los comentarios sobre quien los esperaba hace más tiempo.
Pasadas las 19:30 horas, se abrieron las puertas del teatro, y los fanáticos inundaron el recinto como si en cualquier minuto fuese a comenzar el concierto de sus vidas, a pesar de que en realidad faltaba cerca de una hora y media para que comenzara de acuerdo a lo anunciado.
Dos horas y diez minutos después (el grupo se retrasó 40 minutos en salir a escena) comenzó la fiesta: Los ensordecedores gritos de los fanáticos y un “los espere 10 años, ¡no me hagan esperar 5 minutos más por favor!” resonó en los corazones ansiosos y emocionados de todos los ahí reunidos, hasta que las luces se apagaron y una gran X apareció en las pantallas que colgaban sobre el escenario y Yoshiki Hayashi (baterista pianista y uno de los fundadores del grupo) aparecía de pie sobre la blanca batería, ante los extasiados ojos de los más de 4000 espectadores que estaban cumpliendo el sueño de sus vidas; en ese momento, algo grande ocurría, una deuda se saldaba en la historia de la música en Chile, y todos los asistentes parecían estar concientes de ello. El mismo Yoshiki parecía observar el momento como quien sabe que esta haciendo historia, y su simple presencia hacia rugir a la multitud que lo aclamaba como si hasta los poros pudieran gritar. Y es que Yoshiki se posiciona en el mundo de la música como uno de los bateristas más virtuosos por su talento e impetuosidad, cualidades que lo acompañan completamente, por lo que la gente ovaciona su talento con solo verlo.
Después de examinar al público, saludó con la mítica X con sus brazos provocando el frenesí del público.
Acto seguido ingresaron al escenario los otros componentes de X Japan: Pata (Guitarra), Heath (Bajo) y Sugizo (Guitarra y Violín), siendo el último en ingresar el vocalista y fundador Toshi, con lo que la euforia del publico se elevó a niveles difíciles de describir; había que estar ahí para sentirlo.
El espectáculo comenzó con una Intro que da paso a “Jade”, el nuevo tema del grupo, el que fue recibido por los fans con una vehemencia que nunca se habría logrado en la versión envasada. Personalmente, creo que ese tema no es de lo mejor que ha compuesto X Japan, pero en vivo incrementó su calidad al máximo, y es que la interpretación de los músicos fue a full desde el comienzo y el público notó y retribuyo esa energía en cada momento.
El juego de luces que acompañaba a la música tampoco se quedo atrás, con haces de luz saliendo hacia el publico, envolviendo todo, creando una atmosfera mas bien psicodélica.
Al terminar el tema Toshi saluda al público con un “¿Cómo están?” que sorprende gratamente a la audiencia, para luego con un “Are You Ready?” dar paso al inconfundible teclado con que inicia “Rusty Nail”, uno de los emblemas del grupo, con el que el público salta enardecido coreando la canción a todo pulmón, cosa que sorprende a los artistas, los que, probablemente, nunca pensaron que la audiencia pudiese cantar sus temas en su versión original, se les veía contentos, quizás incluso un poco perplejos; uno no puede evitar pensar que una banda con tantos años, considerados pioneros de un género y referencia obligada del metal japonés, que han llenado locales para más de 100 mil personas, puedan verse emocionados ante 4000 chilenos, pero era imposible no darse cuenta que así fue.
Ahora venia algo que muchos estaban esperando, Yoshiki se acercaba por fin a su famosísimo piano trasparente y empieza a tocar un clásico: “Silent Jealousy”, que parte con una melodía sutil,para luego estremecer con la vuelta a los riff de speed metal y a esa batería fuerte y resonante, con sus tempos rápidos y arremetedores, todo el estilo por el que X se hizo conocido. Al terminar el tema solo quedan en el escenario Toshi, Pata y Heath para interpretar “Drain”, tema que quizás no es de los mejores de la banda, pero que personalmente me encanta, sobretodo por su letra. Aquí la voz del público tampoco se quedó atrás, acompañando a Toshi en cada palabra.
Cuando vuelve el silencio, Sugizo aparece solo en el escenario, y subiendo a la altura del piano con su violín desata una seguidilla de ovaciones, es que al parecer todos estaban esperando que cambiara la guitarra por el violín por un rato. Su solo es bastante especial, lleno de efectos (sintetizadores), sacándole todo el potencial a su violín eléctrico, pausando al principio dejando al violín relucir con notas largas, dándole un toque más bien surrealista, y haciendo gestos con su mano para acompañar las tonadas (gestos que, dicho sea de paso, desataban los gritos y el desenfreno de las féminas presentes).
Progresivamente empieza a tocar piezas algo más largas hasta que llega a una interpretación un poco más tradicional, a la que luego se le une Yoshiki en el piano, realizando un hermoso dueto que comienza a tomar forma hacia el comienzo de “Kurenai”, gran tema ochentero del grupo y un favorito personal de la que escribe. La musicalidad del tema fue de una prolijidad increíble, no había nota que se les fuera en las rápidas pasadas a esas guitarras frenéticas, mientras la audiencia cantaba el coro cada vez más fuerte, casi como si quisieran tragarse al mismo Toshi, el que cerca del final de la canción se acercó al público, desatando aun más frenesí, para terminar el tema recibiendo una bandera chilena la cual mostró y celebró con genuina alegría, a lo que el público se sumó con nuevos gritos y ovaciones.
Llegó el momento de interactuar con la fanaticada; Toshi se dirige levemente al público para luego preguntar: “¿Quieren oír a Yoshiki?”; la respuesta era más que obvia, y una vez que éste toma el micrófono y con su timidez normal pregunta en español “¿Qué pasa?”. Entre su evidente sonrisa y lo fuerte de los gritos tuvo que repetirse un poco en un emotivo discurso en ingles donde declamaba que sin los fans ellos no existirían, no habrían vuelto a renacer como grupo, no estarían haciendo esta gira: “It’s because of you, we are alive!” termina diciendo, emocionando aún más a una audiencia en éxtasis, para luego dejar de lado su timidez y su voz suave y gritar el esperado “ WE ARE…” a lo que el público contesta “X” incontables veces, como si este fuera el ultimo concierto de la historia, como si mañana no hubiera que trabajar ni nada, porque esa noche estaba claro que la invitación era a quedar sin garganta.
Después de que casi se nos cae el teatro encima a gritos, Toshi dice que tocaran el tema nuevo del grupo. Muchos no habíamos tenido la oportunidad de escuchar esa canción entera, pero cuando parte “Born to be free” tuvo aprobación inmediata; es un tema potente, con buenas armonías y, a pesar de ser bastante moderno, tiene el toque necesario del X Japan clásico, sobretodo en la batería.
Y si de batería se trata, estaban por darnos una buena dosis, cuando terminó el tema, Yoshiki comenzó un solo de batería que para mi gusto fue justo y preciso, muy bien ejecutado, con toda la extravagancia que lo caracteriza, abusando del doble bombo, sobre todo al principio, dejando a todos los espectadores atentos a cada sonido, a cada movimiento. Por un lado fue bueno que no fuera un solo eterno como los que acostumbramos ver en los DVDs, ya que si vienes por primera ves a un país, con un público que quiere escuchar la mayor cantidad de temas posible y teniendo en cuenta que muchísimos temas son bastante largos, en verdad no habría sido de lo más acertado un solo que se robara más de media hora de concierto; pero este fue perfecto, una excelente demostración de virtuosismo, precisión y velocidad.

El poder de la batería nos dejó con muchísima cuerda, ideal para continuar con el resto del concierto; era el momento del disco que se estaba cocinando en el horno al parecer, porque el siguiente tema fue “I.V”., que realmente ya no se puede llamar nuevo, pues fue el tema principal de la película “SAW IV”, por lo que claramente la letra era conocida, aunque a Toshi le dio por afinar la precisión del publico y pedirles que cantaran un par de frases especificas del coro; cuando eso salió bien, se unió cantando el resto, dando aun una mayor sensación de unión con el público. Al ir concluyendo este tema se empiezan a escuchar los primeros acordes del renombrado himno del grupo “X”, el cual fue uno de los puntos más altos de la noche, no solo por la destreza musical de todos los miembros del grupo, o por el juego de luces que mostró todo su esplendor durante el tema, o porque el público reaccionó de inmediato, gritando el tema y saltando a más no poder, sino también porque para muchos, era uno de los primeros temas que conoció de la banda y porque este tema representa el sueño de verlos en vivo, es el tema donde el grupo juega con el publico, donde el publico, grita, salta y hasta medio coreografía el coro, saltando con las manos en forma de X durante el coro: “¡X! (Salto) ¡Kanjite miro! ¡X! (Salto) ¡Sakende miro! ¡X! (Salto) ¡Subete nugisutero! Personalmente, esto es algo que yo quería hacer hace 15 años, cada vez que veía los videos y veía a los japoneses saltar con los brazos haciendo la X en alto; pensaba que seria genial algún día hacer eso” ¡Y así fue! La idiosincrasia chilena se impuso, obviamente, y estuvimos bien lejos de vernos tan ordenaditos como los japoneses cuando saltan la X, ¡pero fue aun mejor!
Al final del tema, Toshi comienza nuevamente con el “WE ARE…!” con la esperada respuesta del público que no se hizo esperar; Yoshiki estaba tan feliz que le quitó el micrófono a Toshi y partió corriendo a tirarse al público, y vaya que les costó sacarlo de la masa que se abalanzaba sobre el.
X Japan abandonó el escenario en pleno clímax y aprovecho de hacer gritar al público por aproximadamente 10 minutos (si, fue una espera bastante larga) para que volvieran a salir.
Al volver, Sugizo había cambiado su traje blanco por uno negro y Yoshiki ya no vestía su chaqueta blanca, sino una túnica nipona.
El baterista nos emocionó a todos con un pequeño pero sentido discurso en el que también recordó a Hide, el guitarrista que murió en el 98, no podría decir si estaba planeado mencionarlo o si fue porque muchos de los asistentes gritaron su nombre durante los 10 minutos de espera (es que en otros conciertos habían proyectado un Hide holográfico para que “tocara” algún tema con ellos).
De pronto Yoshiki comienza a tocar en el piano los acordes inconfundibles de” Forever Love”, uno de los temas icónicos de la banda y con la que muchos de los ahí presentes conocieron al grupo. Toshi comienza a cantar junto al piano, pero esto no duró mucho, pues el público comenzó a seguir y sobrepasar la voz del frontman que se terminó ganando el micrófono, es una balada terrible, hermosa y despiadada, de esas que desgarran con sus frases pero confortan con su melodía. Hubiera sido lindo que la tocaran entera, pero era una canción que no estaba en el set list y que salió de la emoción del momento, por lo que solo tocaron la mitad ,4 hermosos minutos de tema.
Luego de eso, con un simple “We Fucking Rock”, se rompe esa atmosfera melancólica y el publico vuelve a ovacionar a la banda, de hecho, el los asistentes comenzaron a gritar por Pata, quien es más bien introvertido pero genera una gran admiración y cariño en su público.
Pero esa vibra duraría poco, para dar paso nuevamente al sentimiento, pues, a medida que Sugizo, Heath y Pata se acercan al centro del escenario y se sientan en una escalera dispuesta para llegar a la batería comienza a sonar “Endless Rain”, un hermoso y feroz tema; de esos temas donde la guitarra y la letra te dicen exactamente lo mismo, donde el bajo funciona a la perfección y la batería armoniza a todos los instrumentos y los sincroniza en una sinfonía exquisita. Si a todo eso le sumas a una audiencia cantando el tema con todo su corazón, lo que obtienes es un momento memorable.
Se acercaba el final del concierto, al parecer muchos lo intuían, se generó un aire expectación en el ambiente, auque duraría poco, pues comienza a sonar la base pre-grabada de Art of Life, sobre la cual Yoshiki comienza a hacer magia con su piano; está solo en el escenario y es un momento célebre. Lo interesante es como su pulcrísima interpretación, se auto-interrumpe por momentos de descontrol en los que el pianista literalmente azota las teclas, para luego volver a sentarse y continuar ejecutando su pieza; el efecto que logra es difícil de describir, pero la irreverente mezcla trasmite un sentimiento mas que intenso, Poco a poco entran el resto de los integrantes para unírsele en el tema hasta elevarse nuevamente en la armonía final que dejaba en claro porque esos 29 años de trayectoria les han otorgado un espacio de relevancia en la historia de la música, porque son pioneros de un estilo, porque han vendido tanto y como es que llegaron a Chile; simplemente maestría musical, tanto en interpretación como en composición, eso resume lo que estábamos escuchando. Nuevamente es un tema que no tocaron completo ya que el tema completo dura más de 40 minutos; en esta ocasión interpretaron una versión resumida.
Y bueno, todas las cosas buenas se terminan, comienza a sonar de forma envasada “Forever Love” y los músicos comienzan a despedirse, a lanzar las ultimas botellas de agua (deben haber lanzado sobre 20 durante todo el show), recibiendo el cariño y la emoción de un público que estaba feliz; pero que, más importante aun, los había hecho felices. Si hay algo que valoro en un concierto es, no solo que haya estado bueno y que la calidad sea algo de lo que se pueda dar cuenta, sino también que el artista lo disfrute; y estos músicos de tierras tan lejanas tenían una sonrisa imborrable en el rostro, durante todas las intervenciones de veían contentos, fascinados a decir verdad, por la fuerza y el cariño del público. Me atrevo a decir que les dimos algo que no esperaban encontrar, y eso siempre es una satisfacción.
Aunque no tocaron ni “Art of Life” ni “Forever Love” completa, aunque no tocaron “Tears” al final, y aunque no le concedieron al publico ese último deseo que hacían evidente cada vez que tenían la oportunidad, que era escuchar “Weekend” (nombre que resonaba a cada momento que había oportunidad para corearlo, incluso antes de que comenzara el concierto), fue un concierto impecable, el sonido sólido, un juego de luces avasallador, y un set list muy bien escogido (Es normal que queden canciones en el tintero, tomando en cuenta la trayectoria del grupo ) y una interacción honesta con la audiencia.
Y así es como, después de años de espera, un sueño se hizo realidad para las más de 4000 personas que hicieron temblar a la legendaria banda japonesa en tierras chilenas.
¡¡WE ARE X!!
Testimonios:
Algunos asistentes nos dieron sus impresiones después del concierto, aquí las compartimos con ustedes:
Patricia Fuenzalida
Que a cada rato te decías que era verdad lo que ocurría frente a tus ojos, que no era un DVD de tu repisa, y se le quedaba a uno el nudo en la garganta de toda la emoción contenida, de todos esos gritos que uno le dedicaba a la pantalla del PC o al reproductor de mp3… de verlos quizás no con su ímpetu de juventud, pero saber que están más vivos que nunca… pucha me emocioné!
Fabrizio Moletto
¡Ahhh!… mmmm… fue el concierto más espectacular el año
¡Fue completamente emotivo!
Además de la cercanía de los integrantes al público, sobretodo Yoshiki, fue algo que no tiene palabras para explicarse.
Si bien hubieron inconvenientes fue algo que jamás podré olvidar es mucho el impacto de tan buen grupo ante mis ojos y oídos
Cristobal Gallegos T.
Este comentario no puede reflejar lo increíble que fue el concierto. Y no, no soy un fanboy, pero X seguirá dando que hablar en mala, tiene cuerda para rato.
María José Gatica Antilef
Creo que el concierto, lejos, superó todas mis expectativas, de haber ido solo a ver a Sugizo terminé emocionada con cada una de las canciones que tocaron y con cada uno de los integrantes, incluyendo a Hide (presente siempre en espíritu). Simplemente un hermoso espectáculo, digno de ser recordado.
Set List:
New Intro
Jade
Rusty Nail
Silent Jealousy
Drain
Solo de violín de Sugizo
Kurenai (con intro en piano y violín)
Born To Be Free
Solo de batería de Yoshiki
I.V.
X
Encore
Forever Love
Endless Rain
Art Of Life
Autor: Catalina Reyes
Fotógrafo: Guillermo Salazar (Powermetal.cl)