La idea de tener a esta mítica banda de regreso en escenarios chilenos era, prácticamente, un sueño hace unos cuantos años atrás. Roland Orzabal y Curt Smith , luego de la famosa pelea que tuvieron al editar el disco “the seeds of love” presagiaba un final absoluto para la banda, sin embargo años después ( Y dos discos de Orzabal como solista pero aun con el nombre de Tears for fears, Elemental y Raoul and the kings of Spain, discos que personalmente encuentro que son Joyas de todas formas) se reunieron para hacer un disco final, el “Everybody loves a happy ending” , incluso el nombre (todos aman un final feliz) presagiaba seria un increíble y feliz punto final a la carrera de estos artistas como un binomio.
Sin embargo los años pasaron. El binomio creativo lejos de detenerse en ese último disco, comenzó una serie de tours por Estados Unidos y Europa que demostraba que de hecho la banda estaba viva y coleando. Ningún nuevo disco en el horizonte pero si una activa agenda de actuaciones en vivo mantuvo viva la memoria de aquellos que durante mucho tiempo nos hicieron gritar con “Shout” y nos hacían menear la cabeza con “Head over heels” incluso en soundtracks de películas de culto como “Donnie Darko”.
Y a principios de este año para mi sorpresa, camino a mi lugar de estudio, vi un peculiar cartel… “Tears for fears en Arena Santiago” casi como si fuera un universo paralelo donde los ochenta y los noventa llegaron con dos décadas de atraso, lo suficiente para poder ir a verlos personalmente, estaba de suerte.
Fast foward, 30 de septiembre donde yo y un amigo mío llegábamos a Arena Santiago. Nos sorprendíamos de lo pequeño del lugar y de lo claro que se veía el escenario desde nuestros cómodos asientos de platea, nunca fuimos de aquellos que se lanzan a la cancha a luchar codo a codo y siendo completamente sinceros, Tears for fears es una banda para gente mas introspectiva, vemos a nuestro alrededor y nos sorprendemos de ver gente joven, pero la mayoría de las personas que llenaban el arena santiago eran gente bordeando los treinta años, gente que como su servidor escucho a esta banda como el soundtrack de su niñez y adolescencia. Aquellos que de hecho no vimos sus videos hasta que estuvimos mas viejos, o tal vez los vimos ocasionalmente (como en mi caso que tengo vagos recuerdos del video de “sowing the seeds of love” ) pero que eran muy jóvenes como para preguntar “cual es esa banda”, pregunta que hicimos después de que los Tears dejaran de sonar en las radios como hits y comenzaran a sonar en programas especiales y recuentos de música buena de décadas pasadas.
Calmada y adulta es efectivamente la audiencia que nos rodea, no pensábamos que seria de otra manera.
Irónicamente quien comienza el evento no es la banda per se. Si no uno de sus cantantes de apoyo que nos regala unas canciones y declara que “estará vendiendo sus CDS en la entrada”, el hombre tiene un registro vocal envidiable pero sus canciones son algo olvidables, con excepción de la ultima que en el estribillo nos pregunta “why so blue?” una y otra vez , un diamante en bruto definitivamente. Mi amigo y yo nos preguntamos si este hombre efectivamente es un cantante de apoyo (hecho que mas tarde confirmamos) y nos pareció un gesto simpático de la banda el que le permitieran telonear.
Luego de ese pequeño teloneo, las luces se apagan, llego la hora de recibir a la banda, comienza una fanfarrea ominosa de música clásica (pieza que no puedo ubicar en mi memoria, sin embargo tengo la certeza de haberla escuchado numerosas veces en el pasado) por mi mente pasa la pregunta ¿qué canción podría ser lo suficientemente buena para dar comienzo a este reencuentro tan esperado? La respuesta llega a mí y no podría haber sido mejor… Comienza a sonar la introducción casi playera de uno de los temas mas emblemáticos y profundos que la banda tiene, tema cuyo titulo entrega un mensaje que no puedo más que estar de acuerdo… “everybody wants to rule the world”.
La acústica de la arena santiago es impecable y las pantallas de LEDs y la iluminación están perfectamente sincronizadas, “everybody wants to rule the world” nos golpea con esa fuerte energía y al mismo tiempo suave caricia que muchos de los temas de Tears for fears tiene, la audiencia explota coreándola y en menos de un par de minutos me doy por pagado, pude haber pagado la entrada solo por ese momento… pero inmediatamente recuerdo que tengo otros temas que oír… no me iría de allí sin corear el repertorio completo que sonaba en mi mente mientras pensaba en la velada.
La segunda canción inicia inmediatamente después de la segunda y me golpea duro, Secret world de la placa “everybody loves a happy ending” una de las canciones que lejos mas recuerdos me trae, comienza en su gloria y majestad, el video y las luces le dan una gran entrada y yo me quedo inmovilizado mirando como una de las canciones que mas me ah marcado en la vida es interpretada perfectamente ante mis ojos muy al comienzo del concierto, incluyendo el pequeño cover de “let e’m in” de Paul Mccartney que Orzabal canta en la sección instrumental de esa canción, recuerdos del pasado se mezclan con la emoción del presente, al finalizar la canción quedo al borde de las lagrimas.
El concierto en general tuvo una calidad inigualable, me daba cuenta con asombro de que muchos de aquellos que nos rodeaban no conocían los temas mas nuevos de la banda, la discográfica venida del “Elemental” y de “Raoul and the kings of spain” estaba notablemente ausente, pero por supuesto esto tenia una razón, era obvio que no tocarían temas de estos discos puesto que a pesar de tener el nombre de “Tears for fears” en ellos, fue el tiempo donde la banda era básicamente Orzabal solo, una razón para evitar tocar nada de ello en vivo.
Debo mencionar que fue una noche llena de clásicos, el primero en golpearnos con una calidad inesperada fue “sowing the seeds of love”, un gran tema pero que fue interpretado con especial maestría gracias al maestro juego de luces que se preparo para este. Las luces literalmente fueron arregladas para que parecieran pétalos de una flor, flor que se “cerraba” sobre el escenario en las secciones mas tranquilas de la canción, este efecto de iluminación fue tal que el tema tuvo un nivel de inmersión que ningún otro tema tuvo, el tema de las flores establecido por “sowing the seeds of love” logro cautivar a la audiencia en gran parte por el meticuloso uso de este recurso.
“Head over Heels” fue masivamente coreada, me sorprendió como en la arena fue prácticamente la canción favorita del concierto. La audiencia se activo al escuchar el teclado inicial de la canción e inmediatamente comenzaron a alzar sus voces, lo mas gracioso de este hecho vino al final cuando Orzabal no supo dar a entender de que quería que la ultima línea de la canción “funny how time flies” fuera coreada por nosotros, tuvo que hacer un segundo intento para que recién la gente coreara “time flies” y se diera cerrada la canción.
“Break it down again” también fue un gran éxito en el publico, para mi fue una de las mejores canciones de la velada, Break it down again es una de las canciones que a mi parecer poseen mayor contenido en el repertorio de Tears for fears, me pareció simpático que durante esa canción alguien tirara una bandera Chilena que llevaba escrito “educación gratis” en su costado. La canción ciertamente hablaba de temas trascendentes como la necesidad de sacrificar algo para avanzar, algo que me pareció muy apropiado para el momento donde alguien lanzara una bandera que dejara en evidencia un problema social actual en nuestro país.
“Advice for the young at heart” y “woman in chains” fueron dos excelentes ejemplos de la conexión emotiva que la banda tiene con sus fans. Se notaba como la mayoría de la audiencia sabia entender perfectamente el inglés. Esa canción es básicamente una carta de amor para aquellos que a pesar de pasado el tiempo mantienen una mente joven y soñadora, para aquellos que deben enfrentar la adultez pero no tienen deseos de dejarse aplastar por el sistema que los lleva a ser de una manera que va en contra de lo que ellos son. Se noto inmediatamente como la arena se lleno de un ambiente místico, un poco melancólico, cuando esta canción comenzó a sonar. Por otro lado Woman in chains es una de las canciones que mas llama a la introspección, tocada inmediatamente luego del obligado receso en donde la banda “se va” y espera que sea llamada de vuelta al escenario. La manera ominosa y pacifica en que la banda “ascendió” de tras bambalinas hizo que esta canción fuera casi tan especial como “Advice…”
La gran “sorpresa”, fue escuchar el cover que la banda hizo de “Billy Jean” de Michael Jackson. Fue muy extraño y a la vez agradable ver como esta canción agarro un tema melancólico, introspectivo pero muy “Tears for fears” en manos de Orzabal y Smith, los arreglos hechos en el tema lo hacían definitivamente sonar distinto pero reconocible a cualquiera que lo escuchara, ya habían tocado este cover con anterioridad pero se noto que muchos en la audiencia no lo esperaban, que grata sorpresa para ellos.
El resto de la velada fue maravillosa, desde los pasos por temas antiguos coronados con el tema final de la velada “Shout” cual otro mas que ese clásico para dar punto final a la noche. Hasta la pasada bastante exhaustiva por el ultimo disco “el everybody loves a happy ending” que en un principio me extraño pero luego llegue a entender por que fue así, la velada fue realmente memorable. Como había mencionado antes solo extrañe dos temas, “elemental” del disco del mismo nombre y sobre todo “Raoul and the kings of spain”, especialmente desde que en un descanso Orzabal hablando un español algo oxidado dijo “mi nombre es Roland, pero Uds. pueden llamarme ¡RAOUUUULLLL!” me dio la idea de que comenzarían a tocar esa canción. Luego mientras abandonábamos el arena santiago me llego la obvia respuesta de por que estos dos temas estuvieron ausentes. Mientras hablaba con mi amigo recordé el hecho de que esos dos discos fueron básicamente proyectos solistas de Orzabal, obviamente no iba a apoyar a la convivencia sana si es que tocaban algún tema de estos discos, tomando en cuenta que la relación entre Orzabal y Smith era buena pero aun así pesaba la pelea que habían tenido hace años, era obvio que pasarían sobre estas dos placas sin mencionarlas, lamentable pero definitivamente algo que no ennegrecía el concierto de ninguna forma.
Finalmente mientras me dirigía a mi casa pensaba en como la velada termino siendo, tantos recuerdos removidos y tantas emociones vividas en un concierto que llevaba mas de 15 años en espera, el mismo Orzabal dijo “la ultima vez que estuve acá fue hace 15 años y han cambiado muchas cosas” en ese tiempo yo no era nada mas que un niño de 14 años. Realmente es como si esa ocasión hubiese sido hace una vida completa, no me quedo otra que estar de acuerdo con el señor Roland Orzabal, ha cambiado mucho desde aquellos días, sin embargo luego de pasar una gran noche viendo que la creatividad y la capacidad de crear buena música no es mellada por los años, si no que es de hecho refinada y mejorada con ellos, solo me queda pensar de que este ha sido un final feliz para aquellos días y sobre todo, esperar que este sea el inicio de algo nuevo, algo que cuando termine ojala lo haga con un final igualmente feliz.
Amaro Cabello